En nuestra más reciente Insurtech Live Session, reunimos a founders y actores del ecosistema insurtech de la región para una conversación honesta sobre lo que separa y lo que conecta a Latinoamérica con los mercados más maduros del mundo. La discusión recorrió Brasil, India, España, México y Estados Unidos, pero volvió una y otra vez a la misma pregunta de fondo: ¿cómo convierte la región su rezago histórico en una ventaja para construir el futuro del seguro?
Regulación y apertura: lo que Brasil ya demostró
La conversación arrancó reconociendo a Brasil como uno de los mercados más evolucionados de la región en materia de seguros. Un factor lo explica: cuenta con una superintendencia especializada en seguros, algo que en Colombia no existe (aquí la Superintendencia Financiera supervisa bancos y aseguradoras bajo un mismo techo). Esa especialización, sumada a un sandbox regulatorio, ha permitido que decenas de insurtechs surjan y estén cambiando la forma en que las personas compran todo tipo de seguros.
La lección para Colombia es clara: una regulación especializada y más flexible puede impulsar a todo un sector. Y a esa flexibilidad regulatoria se le suma un segundo ingrediente igual de decisivo: la apertura de las propias aseguradoras a trabajar con actores digitales, con insurtechs y con quienes están innovando en la cadena de valor.
Un mensaje recurrente del panel: los reguladores no son un obstáculo, son un player del ecosistema. Invitarlos a la conversación temprano es lo que permite que todos avancemos más rápido.
Open Insurance: el dato que viaja con la persona
Buena parte de la sesión giró en torno al Open Insurance: la posibilidad de que el dato del asegurado, persona o empresa, viaje libremente entre aseguradoras con su autorización. En la visión de los panelistas, es un componente fintech de primer orden, y Brasil es de nuevo el referente regional.
Pero el panel puso el foco en un punto que suele pasarse por alto: el reto no es diseñar la iniciativa, sino ejecutar bien la obtención de autorizaciones. El contraste entre Brasil e India lo ilustra. Donde a los usuarios se les pide descargar una app y autorizar por separado, la adopción se estanca; donde la autorización se integra al flujo en que la persona ya está tomando un crédito, se dispara.
"No basta con lanzar la iniciativa. Hay que saber cómo se va a ejecutar todo el despliegue para que realmente le termine dando valor al mercado."
El mensaje aterriza directo en Colombia, que hoy está diseñando su propio esquema de datos abiertos. La conclusión más fuerte del panel fue precisamente esa: el diseño del mecanismo de consentimiento define si la iniciativa genera valor o se queda en el papel.
Conectividad y traducción de datos: la capa invisible
Con la experiencia de clientes en España y Europa sobre la mesa, el panel subrayó que la conectividad aseguradora–bróker es una pieza clave. Mientras más productos se puedan cotizar y consultar vía API, mejor. Un ejemplo concreto: en México y buena parte de Latinoamérica, la conciliación de comisiones entre bróker y aseguradora sigue siendo un cuello de botella enorme, porque no existe una forma eficiente de saber qué comisiones deben pagarse, ya que la información llega por portal o por correo. En España, en cambio, ya opera un sistema por API que entrega los recibos en tiempo real, con su estado de pago.
Detrás de todo esto aparece el trabajo que buena parte del ecosistema comparte: estandarizar y traducir datos. Que no importe si es la aseguradora A o la B, ni cómo gestione cada una sus procesos. Se trata de construir una capa intermedia que traduzca entre bróker y aseguradora, para eliminar la multiplicidad de casuísticas.
El "leapfrogging" latinoamericano
Aquí la conversación dio su giro más ambicioso. El ecosistema latinoamericano sigue siendo joven, históricamente enfocado en la digital origination, el punto más obvio por donde arrancar, mientras en Estados Unidos ya se construyen las capas más profundas de la industria. Pero esa brecha, lejos de ser una condena, se planteó como una oportunidad.
El término técnico es leapfrogging: saltar etapas. Así como algunos mercados se saltaron la tarjeta de crédito para ir directo a las billeteras digitales, el seguro es una de las industrias que puede saltarse buena parte de su digitalización tradicional para ir directo a la IA. Es una industria document-heavy, de muchos stakeholders y altamente regulada por los propios contratos: tres características que la vuelven un terreno fértil para agentes de inteligencia artificial.
La tesis que dejó el panel: Latinoamérica no tiene por qué copiar el camino que ya recorrieron los mercados maduros. Puede construir con la mejor tecnología disponible y aspirar a que la próxima gran ola de innovación aseguradora, no solo para la región sino para el mundo, nazca aquí.
Crecer o mejorar el producto: el dilema del founder
La parte final abordó una tensión que todo founder conoce: ¿invertir en crecer el equipo comercial o en perfeccionar el producto? Las respuestas fueron deliberadamente distintas, y ahí estuvo su valor.
Un primer principio: gran parte del éxito de una startup consiste en decir que no a un montón de cosas y entender a profundidad a su cliente ideal (ICP) antes de escalar. Varios coincidieron en que la etapa temprana es y debe ser founder-led sales, hasta encontrar el playbook que después un equipo comercial pueda replicar.
Otro matiz importante vino desde el lado del producto: en negocios donde un error operativo (por ejemplo en cobranza) puede costar la reputación frente a la aseguradora, a veces la mejor forma de vender no es sumar vendedores, sino poner más ingenieros a mejorar el producto. Y desde la mirada del bróker, se recordó que hay dos cosas que el seguro no puede automatizar: la venta consultiva de los seguros complejos y la relación humana con las aseguradoras. La tecnología libera tiempo para lo que de verdad importa, el client-facing, pero la interacción humana sigue siendo el centro.
Capital y la tesis insurtech ante los fondos
El cierre tocó el venture capital. Los panelistas describieron un momento de mayor disponibilidad de capital en Estados Unidos, impulsado por la liquidez que fluye hacia el mercado. Pero el punto de fondo fue otro: incluso fondos sin una tesis explícita de seguros están encontrando en la industria una oportunidad enorme, precisamente por ser document-heavy, multi-stakeholder y altamente regulada, el tipo de fricción que la IA puede desbloquear a gran escala.
El contraste con los fondos locales fue franco: mientras en Estados Unidos hay un entendimiento cada vez mayor del negocio asegurador, en la región muchos fondos todavía no incorporan la tesis insurtech dentro de su scope. El deseo compartido del panel fue que ese entusiasmo llegue también al venture capital latinoamericano, porque, en sus palabras, la oportunidad es inmensa.
"Buena data, buen producto, buen apetito al riesgo y buenos exits: eso es lo que necesitamos para que todos seamos más eficientes."