En mayo de 2026, Fasecolda inauguró —junto con las oficinas de representación de reaseguros del país— la primera edición de la Semana del Reaseguro en Colombia. No fue solo un evento institucional: dejó un diagnóstico denso sobre hacia dónde se mueven los riesgos, el capital y la tecnología en nuestra industria. Desde la AIC lo leímos como una agenda de trabajo, no como una crónica.
La economía colombiana tocó techo
Mauricio Reina, investigador asociado de Fedesarrollo, abrió la jornada con un diagnóstico directo: la economía colombiana está creciendo, pero contra un techo. Aunque Colombia ha tenido el mejor desempeño entre las economías grandes de la región en la última década, su crecimiento potencial calculado por el Banco de la República se ubica en 2,8%, y el motor que ha sostenido el dinamismo reciente —el gasto público— es insostenible.
Tres señales se desprenden de allí y deberían entrar en el radar del sector asegurador:
- Inflación que tocó piso y vuelve a subir. Después de un año de tasas quietas, el Banco de la República subió dos veces este año. Las proyecciones de inflación para 2026 pasaron de 4,5% a 6,2% tras el aumento del salario mínimo.
- Déficit fiscal estructural. Volver a una trayectoria sostenible de deuda demandaría un ajuste cercano a 70 billones de pesos —parte aumento de ingresos, parte reducción de gasto.
- Tasa de cambio apreciada por factores reversibles. Depreciación global del dólar, remesas que superaron al petróleo como principal fuente de divisas, y tasas de deuda pública colombiana cercanas al 13% que atraen capital.
¿Por qué nos importa en clave Insurtech? Porque dos terceras partes del portafolio de inversiones de las aseguradoras colombianas están en deuda pública. La sostenibilidad fiscal no es un debate macro abstracto: es una variable directa de la solidez técnica de la industria sobre la que construimos innovación.
El reaseguro latinoamericano es rentable, pero el crecimiento se enfrió
Juan Fernando Serrano, presidente ejecutivo de Latino Insurance, aportó la mirada regional con cifras de 19 países. Tres datos resumen lo que está pasando en la región:
- USD 34 mil millones cedidos en 2025, sobre primas emitidas de USD 225 mil millones. Colombia es el cuarto país en prima cedida, con 10% del total regional.
- El crecimiento se desaceleró. Después de tres años con expansiones de doble dígito, 2024 y 2025 crecieron a un dígito bajo (2,1% en cedidas, 5,1% en emitidas).
- El reaseguro en Latinoamérica es rentable. En 10 años, los reaseguradores obtuvieron un resultado técnico del 43% sobre ramos de daños, contra 38% para las cedentes. Existe equilibrio en los contratos.
El dato que más interpela al ecosistema colombiano: Bogotá concentra el 20% de las oficinas de reaseguro de la región, empatada con Río de Janeiro y solo detrás de Miami. Junto con Ciudad de México (19%), estas cuatro ciudades albergan el 88% de las oficinas de reaseguradores globales que operan en Latinoamérica. La ventaja competitiva existe; queda por construir lo que sigue.
Penetración estancada en 3,29% del PIB y tres desafíos estructurales
Gustavo Morales, presidente de Fasecolda, presentó el panorama nacional con una cifra incómoda: la penetración del seguro en Colombia pasó del 2,76% al 3,29% del PIB en diez años. Si se incluyera medicina prepagada y EPS, la penetración rondaría el 7,6% —superior al promedio OCDE—, pero ese es justamente el debate: cómo se mide y cómo se interviene la brecha real.
Morales planteó tres frentes de trabajo para el próximo gobierno:
1. Inclusión financiera con los seguros en el centro. En lugar de poner crédito y ahorro como puertas de entrada a la inclusión financiera de poblaciones vulnerables, ¿por qué no empezar por el seguro? Cuando un tercero paga la prima —Estado, ONG, cooperativa, cooperación internacional—, el seguro habilita resiliencia financiera antes que cualquier otro producto. Es un cambio de paradigma con implicaciones directas para diseño de productos, distribución digital y modelos de embedded insurance.
2. Gestión de riesgo catastrófico bajo esquema público-privado. El modelo actual —emergencia económica, nuevos impuestos, reacción— ya no escala frente a la frecuencia y severidad de los eventos climáticos. Referencias internacionales como el Consorcio español, el esquema de capas de Jamaica frente al huracán Melissa, o la respuesta de México en Acapulco apuntan a arquitecturas multicapa donde aseguramiento privado, reaseguramiento público, bonos catastróficos y reaseguro privado se articulan. Colombia no tiene un esquema equivalente.
3. Participación del aseguramiento privado en seguridad social. Salud, pensiones y riesgos laborales son tres frentes con reformas en curso o por venir. Las preguntas están abiertas: ¿qué rol tienen las pólizas privadas de salud y la medicina prepagada en un nuevo sistema? ¿Cómo se traslada la experiencia de las ARL en promoción y prevención al 56% de trabajadores informales? ¿Cómo se participa en los nuevos componentes habilitados por la reforma pensional?
La encuesta interna del gremio sobre riesgos identificó algo que vale la pena subrayar: a mediano plazo, la principal preocupación de los líderes del sector no son los riesgos catastróficos tradicionales, sino el suministro de agua potable y la estabilidad del sistema energético nacional. Una señal sobre dónde está el debate de asegurabilidad emergente.
De la inteligencia artificial recreativa a la productiva
Nicolás Uribe cerró la jornada con una intervención que vale la pena leer dos veces. El argumento central: la IA generativa ya no es una conversación sobre tecnología, sino sobre liderazgo y reconfiguración de roles.
- Productividad sin precedentes. Estudios recientes ubican el incremento de productividad de la IA generativa entre 50–60% en ciertos dominios, contra el 18–22% que aportó la primera revolución industrial. El costo de acceso a los modelos se ha reducido hasta 280 veces en seis meses.
- El 70% del valor generado por IA no ocurre en áreas de tecnología, sino en las áreas core del negocio. Esto desplaza la conversación: la pregunta no es qué hace TI, sino qué hacen suscripción, siniestros, distribución y atención al cliente.
- La IA reduce brechas, no las amplifica. Es la primera tecnología en la que las personas de menor desempeño obtienen mayores ganancias de productividad. Para un mercado laboral como el colombiano, ubicado en los niveles más bajos de productividad de la región, es una ventana de oportunidad.
- Cambio de paradigma operativo. Pasar de preguntarse "qué casos de uso aplico" a "qué tareas hago yo que la IA puede automatizar, aumentar o que deben permanecer humanas". Tres categorías que aplican a cada cargo del sector.
Para el ecosistema asegurador y reasegurador, las demostraciones en vivo —análisis de riesgo país para una cartera, segmentación NPS, reconfiguración de roles— mostraron que la frontera operativa ya no es la disponibilidad de la tecnología, sino la capacidad organizacional de gobernarla. Y ahí entra fuerte el debate que en AIC venimos sosteniendo sobre IA agéntica, gobernanza y modernización del core.
La agenda gremial que se desprende
Si tuviéramos que sintetizar lo que la primera Semana del Reaseguro le deja a la AIC y a su agenda 2026, lo pondríamos en cinco puntos:
- Cierre de la brecha de aseguramiento. Una penetración del 3,29% es insuficiente. El diseño de seguros inclusivos, embebidos y digitales es parte del cómo.
- Datos e información comparables a nivel regional. La propuesta de Fasecolda de construir capacidades regionales compartidas —modelación catastrófica, supervisión basada en riesgos, intercambio de estadísticas— es el tipo de agenda donde el ecosistema Insurtech puede aportar de forma diferencial.
- Arquitecturas público-privadas para riesgo climático y catastrófico. Una conversación regulatoria que estamos siguiendo activamente.
- IA generativa con gobernanza. No es opcional. Las aseguradoras que están midiendo retornos serios sobre IA lo están haciendo con marcos éticos, organizacionales y de datos. Es exactamente la conversación de nuestras Mesas AIC 2026.
- Bogotá como hub regional. Tener el 20% de las oficinas de reaseguro de Latinoamérica concentradas en la ciudad abre una ventana —ahora compartida con Fasecolda y sus nuevos afiliados— para posicionar la conversación tecnológica del sector como conversación regional, no solo nacional.
El mensaje de fondo es uno con el que en la AIC coincidimos: las grandes preguntas del sector asegurador colombiano —brecha de protección, riesgo climático, seguridad social, IA con gobernanza— no se resuelven en silos. Se resuelven articulando aseguradoras, reaseguradores, insurtechs, reguladores y academia en conversaciones técnicas serias. Eventos como este son justamente ese espacio.